La fibrilación auricular (FA) es la arritmia cardíaca sostenida más frecuente. Se produce cuando las aurículas, las cavidades superiores del corazón, presentan una actividad eléctrica desorganizada y muy rápida, provocando que el corazón lata de forma irregular y, en muchos casos, más acelerada de lo normal. Esta alteración puede reducir la eficacia del corazón para bombear sangre y favorecer la formación de coágulos en las aurículas, aumentando el riesgo de complicaciones como el ictus. Su impacto en la población es considerable.
En España, el estudio OFRECE estimó una prevalencia de fibrilación auricular del 4,4% en la población mayor de 40 años, lo que equivale a más de un millón de personas afectadas, de las cuales más de 90.000 podrían estar sin diagnosticar. Además, su frecuencia aumenta progresivamente con la edad, alcanzando una prevalencia del 17,7% en los mayores de 80 años (Gómez-Doblas et al., 2014).
La fibrilación auricular puede aparecer de forma ocasional, presentarse en episodios recurrentes o mantenerse de manera permanente. Su detección precoz y tratamiento adecuado son fundamentales para controlar los síntomas y reducir el riesgo cardiovascular.
“La fibrilación auricular constituye una auténtica epidemia del siglo XXI y se relaciona directamente con un aumento de la morbimortalidad. Su tratamiento precoz permite mejorar la calidad de vida y prevenir ictus” – Dr. Óscar Cano, cardiólogo especialista en Electrofisiología en Hospital Ascires.
En la Unidad de Arritmias de Ascires, contamos con especialistas en electrofisiología cardíaca dedicados al diagnóstico y tratamiento avanzado de la fibrilación auricular y otras alteraciones del ritmo cardíaco.
Disponemos de un laboratorio propio de electrofisiología equipado con sistemas de navegación y tecnología de última generación que permiten realizar estudios diagnósticos precisos y tratamientos avanzados como la ablación con catéter. Además, abordamos de forma integral los factores de riesgo cardiovasculares que pueden influir en la aparición y progresión de la enfermedad.
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Algunas personas con fibrilación auricular no presentan síntomas y el diagnóstico se realiza durante una revisión médica. Sin embargo, los síntomas más habituales incluyen:
Los síntomas pueden aparecer de forma intermitente o persistente, dependiendo del tipo de fibrilación auricular.
Se recomienda consultar con un especialista en cardiología o electrofisiología cuando:
La evaluación precoz permite confirmar el diagnóstico y establecer estrategias para prevenir complicaciones.
La fibrilación auricular no siempre se presenta de la misma forma. Según la duración de los episodios y su evolución a lo largo del tiempo, las Guías de práctica clínica para el manejo de la fibrilación auricular de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) distingue diferentes tipos de fibrilación auricular, una clasificación que resulta fundamental para elegir el tratamiento más adecuado en cada paciente (Camm, A. J., et al., 2010).
Se refiere al primer episodio detectado de fibrilación auricular, independientemente de cuánto tiempo lleve presente o de si produce síntomas. Tras el diagnóstico inicial, será necesario determinar la evolución de la arritmia para clasificarla de forma más precisa.
Se caracteriza por episodios que aparecen y desaparecen espontáneamente. Habitualmente se resuelven en menos de 48 horas, aunque pueden prolongarse hasta siete días. Entre episodios, el corazón recupera el ritmo sinusal normal.
Es frecuente que los pacientes experimenten palpitaciones intermitentes y que la carga de arritmia aumente progresivamente con el paso de los años.
La arritmia permanece durante más de siete días o requiere una cardioversión eléctrica o farmacológica para recuperar el ritmo sinusal. En esta fase, la recuperación espontánea es poco probable y suele ser necesario plantear estrategias específicas de control del ritmo.
Corresponde a aquellos casos en los que la fibrilación auricular se mantiene durante un año o más y todavía existe intención de restaurar y mantener el ritmo sinusal mediante tratamientos específicos.
Se considera permanente cuando la arritmia es aceptada por el paciente y el equipo médico, decidiéndose no realizar nuevas estrategias dirigidas a recuperar el ritmo sinusal. En estos casos, el objetivo del tratamiento suele centrarse en el control de la frecuencia cardíaca y la prevención de complicaciones tromboembólicas.
| Tipo de fibrilación auricular | Duración habitual | Tratamiento más habitual | Principales ventajas del abordaje | Limitaciones |
| Diagnosticada por primera vez | Primer episodio identificado | Evaluación inicial, control de frecuencia o ritmo según el caso y valoración de anticoagulación | Permite actuar precozmente y planificar la estrategia terapéutica | La evolución futura todavía es incierta. |
| Paroxística | Episodios autolimitados, habitualmente < 48 h y hasta 7 días | Control del ritmo, fármacos antiarrítmicos o ablación con catéter en pacientes seleccionados | Mayor probabilidad de mantener ritmo sinusal y mejores resultados de ablación | Puede progresar a formas más persistentes con el tiempo. |
| Persistente | > 7 días o requiere cardioversión | Cardioversión, fármacos antiarrítmicos y ablación cuando está indicada | Posibilidad de recuperar ritmo sinusal y reducir síntomas | Menor tasa de éxito que en la FA paroxística y mayor riesgo de recurrencias. |
| Persistente de larga duración | ≥ 1 año | Estrategias avanzadas de control del ritmo, incluyendo ablación en pacientes seleccionados | Algunos pacientes pueden recuperar ritmo sinusal con tratamientos especializados | Procedimientos más complejos y menor probabilidad de éxito mantenido. |
| Permanente | Aceptada por paciente y médico | Control de frecuencia cardíaca, anticoagulación y tratamiento de factores de riesgo | Evita procedimientos innecesarios y prioriza la prevención de complicaciones | No se busca recuperar el ritmo sinusal. |
Aunque esta clasificación ayuda a orientar el manejo de la enfermedad, la elección del tratamiento no depende únicamente del tipo de fibrilación auricular. Factores como la edad, los síntomas, la duración de la arritmia, las enfermedades cardíacas asociadas y el riesgo de ictus también influyen en la decisión terapéutica. Por ello, en Ascires evaluamos cada caso de forma individualizada por especialistas en cardiología y electrofisiología.
La fibrilación auricular puede desarrollarse por múltiples causas y factores predisponentes.
Entre los factores de riesgo más frecuentes destacan:
En algunos pacientes puede aparecer sin una causa estructural cardíaca evidente.
El control de estos factores es una parte fundamental del tratamiento y de la prevención de recurrencias.
El diagnóstico de la fibrilación auricular se basa en la evaluación clínica y en pruebas cardiológicas específicas.
El estudio suele incluir:
En determinados casos pueden realizarse estudios más avanzados para valorar con precisión el origen de la arritmia y planificar el tratamiento más adecuado.
El tratamiento depende de las características de la arritmia, los síntomas, la edad del paciente y la presencia de otras enfermedades cardiovasculares.
El manejo de la hipertensión, la obesidad, la apnea del sueño o el consumo de alcohol resulta fundamental para mejorar el control de la fibrilación auricular y reducir las recurrencias.
Puede incluir:
En determinados pacientes puede realizarse una cardioversión eléctrica o farmacológica con el objetivo de restaurar el ritmo cardíaco normal.
La ablación con catéter es uno de los tratamientos más eficaces para determinados pacientes con fibrilación auricular. Consiste en identificar y tratar las zonas del corazón responsables de generar o mantener la arritmia mediante catéteres que se introducen a través de los vasos sanguíneos, sin necesidad de cirugía abierta.
En la Unidad de Arritmias de Ascires disponemos de diferentes técnicas avanzadas de ablación, adaptadas al tipo de fibrilación auricular y a las características de cada paciente.
La elección de una u otra estrategia depende del tipo de fibrilación auricular, los síntomas, la anatomía cardíaca y la evolución de la enfermedad. Por ello, cada caso es estudiado de forma individualizada por nuestros especialistas en electrofisiología cardíaca.
Es la técnica más utilizada. Su objetivo es aislar las áreas del corazón donde con frecuencia se originan las señales eléctricas anómalas responsables de desencadenar la arritmia. Se emplea especialmente en pacientes con fibrilación auricular paroxística o en fases iniciales de la enfermedad.
En algunos pacientes, especialmente cuando la fibrilación auricular es persistente o lleva años de evolución, la arritmia no depende únicamente de un foco concreto, sino de alteraciones eléctricas más complejas distribuidas por la aurícula. En estos casos puede realizarse una ablación de sustrato, dirigida a modificar las zonas de tejido cardíaco que favorecen el mantenimiento de la arritmia.
La ablación alcohólica es una técnica avanzada indicada en casos seleccionados. Consiste en administrar alcohol de forma controlada en pequeños vasos del corazón para actuar sobre áreas específicas implicadas en el mantenimiento de la arritmia. Puede utilizarse como complemento de otros procedimientos cuando se busca aumentar la eficacia del tratamiento en pacientes complejos o con recurrencias.
La ablación con catéter es un procedimiento mínimamente invasivo que se lleva a cabo en un laboratorio de electrofisiología especializado. De forma general, el proceso consta de las siguientes fases:
Antes de la intervención se realiza una valoración clínica completa y las pruebas necesarias para planificar el procedimiento. La ablación suele realizarse bajo sedación o anestesia para garantizar la comodidad del paciente.
El especialista introduce unos finos catéteres a través de una vena, habitualmente situada en la ingle, y los guía hasta el interior del corazón mediante sistemas avanzados de navegación y control radiológico.
Una vez posicionados los catéteres, se analiza la actividad eléctrica cardíaca para identificar las zonas responsables de iniciar o mantener la fibrilación auricular.
Tras localizar estas áreas, se aplica energía de forma controlada para crear pequeñas lesiones terapéuticas que bloquean las señales eléctricas anómalas responsables de la arritmia.
Antes de finalizar el procedimiento, el equipo verifica que las áreas tratadas han quedado correctamente aisladas y que se ha logrado el objetivo terapéutico previsto.
Tras la intervención, el paciente permanece unas horas en observación. En la mayoría de los casos, la recuperación es rápida y permite retomar progresivamente la actividad habitual en pocos días. Posteriormente, se realizan revisiones periódicas para evaluar la evolución clínica y confirmar la eficacia del tratamiento a largo plazo.
Si no se controla adecuadamente, la fibrilación auricular puede incrementar el riesgo de:
Por este motivo, el diagnóstico temprano y el seguimiento especializado son fundamentales.
Aunque no siempre puede evitarse, existen medidas que ayudan a reducir el riesgo de desarrollar fibrilación auricular o de sufrir nuevos episodios:
Un abordaje integral de los factores de riesgo cardiovasculares contribuye a mejorar el pronóstico y el control de la enfermedad.
La arritmia es un término general que engloba cualquier alteración del ritmo cardíaco normal, ya sea porque el corazón late demasiado rápido, demasiado lento o de forma irregular. Existen muchos tipos diferentes de arritmias, algunas benignas y otras que requieren seguimiento o tratamiento especializado.
La fibrilación auricular es una de esas arritmias y, además, la más frecuente. Se caracteriza por una actividad eléctrica desorganizada en las aurículas que provoca un ritmo cardíaco irregular y, con frecuencia, acelerado. Por tanto, todas las fibrilaciones auriculares son arritmias, pero no todas las arritmias son fibrilación auricular. Otras arritmias frecuentes incluyen el flutter auricular, las taquicardias supraventriculares, las extrasístoles o determinadas arritmias ventriculares.
En la mayoría de los casos, las personas con fibrilación auricular pueden realizar actividad física de forma segura e incluso beneficiarse de ella. El ejercicio regular ayuda a mejorar la salud cardiovascular, controlar factores de riesgo como la hipertensión, la obesidad o la diabetes y favorecer un mejor control de los síntomas. No obstante, la intensidad y el tipo de actividad física deben adaptarse a las características de cada paciente y al grado de control de la arritmia.
Antes de iniciar o retomar la práctica deportiva, es recomendable realizar una valoración cardiológica para determinar qué nivel de esfuerzo es el más adecuado. En pacientes con síntomas importantes, episodios frecuentes de fibrilación auricular o enfermedades cardíacas asociadas, el especialista puede aconsejar limitaciones específicas o la realización de pruebas complementarias para garantizar una práctica deportiva segura.
REFERENCIAS
Camm, A. J., et al. (2010). Guías de práctica clínica para el manejo de la fibrilación auricular (2.ª edición corregida). Revista Española de Cardiología, 63(12), 1483.e1-1483.e83.
Gómez-Doblas et al. (2014). Prevalencia de fibrilación auricular en España. Resultados del estudio OFRECE. Revista Española de Cardiología, 67(4), 259-269. https://doi.org/10.1016/j.recesp.2013.07.015