Diabetes mellitus

¿Qué es la diabetes?

La diabetes mellitus es una enfermedad crónica que se caracteriza por un aumento de los niveles de glucosa (azúcar) en sangre debido a una alteración en la producción o en la acción de la insulina, una hormona fabricada por el páncreas que permite que la glucosa entre en las células para ser utilizada como fuente de energía.

Cuando la insulina no se produce en cantidad suficiente o el organismo no la utiliza correctamente, la glucosa se acumula en la sangre, provocando una situación conocida como hiperglucemia.

Existen diferentes tipos de diabetes:

  • Diabetes tipo 1, causada por la destrucción de las células productoras de insulina del páncreas.
  • Diabetes tipo 2, la forma más frecuente, asociada a una resistencia a la acción de la insulina y a una producción insuficiente de la misma.
  • Diabetes gestacional, que aparece durante el embarazo.
  • Otros tipos menos frecuentes relacionados con alteraciones genéticas, enfermedades pancreáticas o tratamientos farmacológicos.

La diabetes es una enfermedad que requiere seguimiento médico continuado para prevenir complicaciones y mantener una buena calidad de vida.

«El páncreas es como un motor: se puede forzar durante una temporada, pero puede acabar fallando. Hay que protegerlo desde el inicio para evitar complicaciones futuras.» – Dr. Emilio Veintimilla, Endocrinólogo en Ascires.

Endocrinología en Hospital Ascires Valencia

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Cada caso es valorado de forma individualizada por nuestro equipo de especialistas en Endocrinología para diagnosticar la diabetes con la mayor precisión y tratarla con los mejores resultados.

¿Cuáles son los síntomas de la diabetes?

Los síntomas pueden aparecer de forma progresiva, especialmente en la diabetes tipo 2, por lo que algunas personas pueden convivir con la enfermedad durante años sin saberlo.

Los síntomas más frecuentes son:

  • Aumento de la sed (polidipsia).
  • Necesidad de orinar con frecuencia (poliuria).
  • Incremento del apetito (polifagia).
  • Pérdida de peso sin causa aparente.
  • Fatiga o cansancio.
  • Visión borrosa.
  • Cicatrización lenta de heridas.
  • Infecciones frecuentes, especialmente urinarias o cutáneas.

En algunos casos también pueden aparecer:

  • Hormigueo o pérdida de sensibilidad en manos y pies.
  • Sequedad de piel.
  • Infecciones genitales recurrentes.
  • Dificultad para concentrarse.

La diabetes tipo 2 puede ser asintomática durante largos periodos y detectarse en una analítica rutinaria.

¿Cuándo consultar al especialista?

Es recomendable consultar con un especialista en Endocrinología cuando:

  • Aparecen síntomas compatibles con diabetes.
  • Se detectan niveles elevados de glucosa en una analítica.
  • Existen antecedentes familiares de diabetes.
  • Hay sobrepeso u obesidad acompañado de otros factores de riesgo.
  • Se presentan complicaciones asociadas a la enfermedad.
  • El control de la glucosa no es adecuado pese al tratamiento.

Asimismo, las personas diagnosticadas de diabetes requieren controles periódicos para evaluar la evolución de la enfermedad y prevenir complicaciones a largo plazo.

La intervención precoz permite mejorar el control metabólico y reducir el riesgo de problemas cardiovasculares, renales, oculares y neurológicos.

Causas y factores de riesgo

Las causas varían según el tipo de diabetes.

Diabetes tipo 1

Se produce por una reacción autoinmune que destruye las células del páncreas encargadas de fabricar insulina. Aunque su causa exacta no se conoce, intervienen factores genéticos y ambientales.

Diabetes tipo 2

Es la forma más frecuente y está relacionada con la combinación de resistencia a la insulina y una disminución progresiva de su producción.

Los principales factores de riesgo son:

  • Sobrepeso u obesidad.
  • Sedentarismo.
  • Edad avanzada.
  • Antecedentes familiares de diabetes.
  • Hipertensión arterial.
  • Colesterol elevado.
  • Síndrome de ovario poliquístico.
  • Diabetes gestacional previa.

La presencia de varios de estos factores aumenta significativamente el riesgo de desarrollar la enfermedad.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de la diabetes se realiza mediante pruebas que permiten medir los niveles de glucosa en sangre.

Las más utilizadas son:

  • Glucemia basal, que mide la glucosa en ayunas.
  • Hemoglobina glicosilada (HbA1c), que refleja el control de la glucosa durante los últimos meses.
  • Prueba de sobrecarga oral de glucosa, utilizada en determinadas situaciones.
  • Glucemia plasmática en presencia de síntomas compatibles.

Además del diagnóstico inicial, pueden realizarse estudios complementarios para evaluar posibles complicaciones y factores de riesgo asociados.

La detección temprana es esencial para iniciar cuanto antes las medidas terapéuticas adecuadas.

¿Cómo se trata?

El tratamiento de la diabetes tiene como objetivo mantener los niveles de glucosa dentro de valores adecuados y prevenir complicaciones.

Cambios en el estilo de vida

Constituyen la base del tratamiento en muchos pacientes:

  • Alimentación equilibrada y personalizada.
  • Práctica regular de ejercicio físico.
  • Mantenimiento de un peso saludable.
  • Abandono del tabaquismo.

Tratamiento farmacológico

Dependiendo del tipo de diabetes y de las características del paciente, puede incluir:

  • Antidiabéticos orales.
  • Fármacos inyectables.
  • Insulina.

El tratamiento se adapta de forma individualizada para conseguir el mejor control metabólico posible.

Seguimiento por Endocrinología

La especialidad de Endocrinología desempeña un papel fundamental en el diagnóstico, tratamiento y seguimiento.

El abordaje incluye:

  • Evaluación integral del paciente.
  • Control periódico de los niveles de glucosa.
  • Prevención de complicaciones.
  • Educación diabetológica.
  • Ajuste personalizado de tratamientos.
  • Control de factores de riesgo cardiovascular asociados.

El objetivo es ayudar al paciente a mantener una buena calidad de vida y reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo.

¿Cómo se previene la diabetes?

Aunque la diabetes tipo 1 no puede prevenirse actualmente, existen medidas eficaces para reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Se recomienda:

  • Mantener un peso saludable.
  • Realizar actividad física de forma regular.
  • Seguir una alimentación equilibrada.
  • Evitar el sedentarismo.
  • No fumar.
  • Controlar la presión arterial y los niveles de colesterol.
  • Realizar revisiones médicas periódicas si existen factores de riesgo.

La adopción temprana de hábitos saludables puede retrasar o incluso evitar la aparición de diabetes tipo 2 en muchas personas.