En Hospital Ascires ponemos a su disposición la tecnología de facoemulsificación más avanzada para la cirugía de cataratas, orientada a la máxima seguridad y rápida recuperación visual.
La eliminación de las cataratas mediante la técnica de facoemulsificación consiste en la extracción del cristalino opacificado, sustituyéndolo por una lente intraocular de última generación y personalizada según las necesidades visuales de cada paciente.
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Compromiso con el paciente
Lentes intraoculares
La lente intraocular que sustituye al cristalino puede, además de eliminar la catarata, corregir la graduación del paciente.
En función de las necesidades visuales y el estilo de vida del paciente, personalizamos las lentes intraoculares, que pueden ser:
La cirugía de cataratas puede estar indicada cuando la pérdida de transparencia del cristalino afecta a la visión y dificulta actividades cotidianas como leer, conducir o reconocer objetos y rostros. El oftalmólogo valorará el estado del cristalino, la calidad visual y las necesidades de cada paciente para determinar cuándo es recomendable realizar la intervención.
La facoemulsificación es una técnica quirúrgica utilizada para eliminar el cristalino opacificado por la catarata. A través de una pequeña incisión, el oftalmólogo fragmenta y aspira el cristalino mediante ultrasonidos y, posteriormente, coloca una lente intraocular que sustituye su función. Es una técnica mínimamente invasiva y, habitualmente, permite realizar la intervención de forma ambulatoria.
Durante la cirugía de cataratas se sustituye el cristalino por una lente intraocular. Existen diferentes tipos de lentes, con características y prestaciones distintas. La elección depende de factores como el estado del ojo, la graduación, las necesidades visuales y las actividades habituales de cada paciente. El oftalmólogo realizará un estudio preoperatorio para determinar qué opción puede ser la más adecuada en cada caso.
La cirugía de cataratas mediante facoemulsificación se realiza habitualmente con anestesia local, por lo que el paciente no suele sentir dolor durante la intervención. Tras la cirugía puede presentar ligeras molestias, sensación de cuerpo extraño, lagrimeo o visión borrosa durante los primeros días. La recuperación es progresiva y el oftalmólogo indicará los cuidados y el tratamiento necesarios, así como cuándo puede retomar sus actividades habituales.
La visión puede mejorar de forma significativa durante los primeros días después de la cirugía, aunque la evolución depende de las características de cada paciente y del estado previo del ojo. El resultado visual se va estabilizando progresivamente durante las semanas posteriores. El seguimiento oftalmológico permite controlar la recuperación y valorar la evolución de la visión tras la intervención.