¿Qué es una tendinopatía?
Las tendinopatías son un conjunto de afecciones que afectan a los tendones, las estructuras fibrosas que conectan los músculos con los huesos y permiten la transmisión de fuerza necesaria para el movimiento. Las tendinopatías engloban diferentes procesos que pueden provocar dolor, pérdida de función y cambios estructurales en el tendón.
Tradicionalmente se ha hablado de tendinitis, asumiendo que existía inflamación. Sin embargo, hoy sabemos que no siempre hay un proceso inflamatorio predominante. Por ello, el término tendinopatía es más adecuado, ya que incluye:
- Tendinitis: inflamación aguda del tendón.
- Tendinosis: cambios degenerativos del tendón sin inflamación.
- Tenosinovitis: inflamación de la vaina que rodea al tendón.
Las tendinopatías pueden aparecer en cualquier tendón, aunque son especialmente frecuentes en hombros, codos, muñecas, caderas, rodillas y talones. Se observan tanto en personas deportistas como en quienes realizan movimientos repetitivos o mantienen posturas prolongadas.
¿Cuándo consultar al especialista?
Es recomendable acudir a un especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología cuando:
- El dolor persiste más de una o dos semanas pese a medidas básicas como reposo relativo.
- El dolor limita actividades diarias o deportivas.
- Se observa inflamación importante o incapacidad para mover la articulación.
- El dolor aparece tras un aumento brusco de la actividad física.
- Se sospecha una rotura parcial o total del tendón (dolor súbito intenso, chasquido, pérdida de fuerza).
Consultar de forma temprana permite evitar la cronificación y facilita una recuperación más rápida y eficaz.
Cirugía Ortopédica y Traumatología Ascires
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Cada caso es valorado de forma individualizada por nuestro equipo de especialistas en Cirugía Ortopédica y Traumatología para diagnosticar las tendinopatías con la mayor precisión y tratarlas con los mejores resultados.
¿Cuáles son los síntomas de las tendinopatías?
Los síntomas pueden variar según el tendón afectado, pero los más habituales incluyen:
- Dolor localizado en la zona del tendón, que puede aparecer al mover la articulación o incluso en reposo en fases avanzadas.
- Rigidez, especialmente por la mañana o tras periodos de inactividad.
- Hinchazón o engrosamiento del tendón.
- Sensibilidad al tacto en la zona afectada.
- Dificultad para mover la articulación o realizar actividades que requieren fuerza.
En fases iniciales, el dolor suele ser leve y aparece al comenzar la actividad, mejorando con el calentamiento. Si no se trata, puede progresar hasta limitar actividades cotidianas como caminar, levantar objetos o subir escaleras.
Causas y factores de riesgo de las tendinopatías
Las tendinopatías se originan cuando la capacidad del tendón para tolerar carga se ve superada. Esto puede deberse a múltiples factores:
Factores biológicos
- Cambios degenerativos del tendón asociados a la edad.
- Crecimiento anómalo de vasos sanguíneos dentro del tendón.
- Muerte celular por estrés mecánico prolongado.
Sobrecarga mecánica
- Movimientos repetitivos.
- Incremento brusco de la intensidad o duración del ejercicio.
- Posturas mantenidas o esfuerzos repetidos en el trabajo.
Alteraciones en la recuperación del tendón
- Falta de descanso adecuado entre sesiones de actividad.
- Microlesiones acumuladas que no llegan a repararse.
Factores de riesgo personales
- Edad mayor de 40 años.
- Enfermedades como diabetes, obesidad o colesterol alto.
- Enfermedades autoinmunes (p. ej., artritis reumatoide).
- Predisposición genética a la degeneración tendinosa.
- Tabaquismo y consumo excesivo de alcohol.
- Dietas pobres en nutrientes esenciales, por ejemplo, vitamina C, vitamina D, colágeno u omega‑3.
- Tratamiento antibiótico con Quinolonas
Factores ambientales
- Exposición a sustancias químicas.
- Condiciones laborales que implican movimientos repetitivos o vibración.
¿Cómo se diagnostican las tendinopatías?
El diagnóstico es fundamentalmente clínico y se basa en:
Historia clínica
El especialista preguntará por:
- Inicio y evolución del dolor.
- Actividades que lo desencadenan.
- Cambios recientes en la carga física.
Exploración física
Incluye:
- Palpación del tendón.
- Pruebas de resistencia y movilidad.
- Maniobras específicas que reproducen el dolor.
Pruebas de imagen (cuando son necesarias)
- Ecografía: útil para valorar engrosamiento, roturas parciales o cambios estructurales.
- Resonancia magnética: se emplea en casos complejos o cuando se sospechan lesiones asociadas.
Estas pruebas ayudan a confirmar el diagnóstico y descartar otras patologías.
¿Cómo se tratan?
El tratamiento depende del tipo de tendinopatía y de su fase evolutiva, pero suele incluir:
1. Modificación de la actividad
- Reducir temporalmente las actividades que provocan dolor.
- Evitar aumentos bruscos de carga.
Es la base del tratamiento e incluye:
- Ejercicios de carga progresiva (excéntricos, isométricos o combinados), que ayudan a mejorar la tolerancia del tendón y su estructura.
- Terapias manuales para mejorar la movilidad y disminuir el dolor.
- Educación en la gestión de cargas para evitar recaídas.
La evidencia actual destaca que los programas de ejercicio bien planificados son el tratamiento más eficaz para la mayoría de tendinopatías.
3. Medicación
- Analgésicos o antiinflamatorios en fases dolorosas.
- En algunos casos, se pueden valorar infiltraciones, siempre bajo criterio médico.
4. Ortesis o férulas
Útiles en tendinopatías de muñeca, codo o pie para disminuir la tensión sobre el tendón.
5. Tratamientos complementarios
Según el caso:
- Ondas de choque.
- Electrolisis percutánea.
- Plasma rico en plaquetas (PRP): La infiltración de Plasma Rico en Plaquetas de alta concentración permite realizar el tratamiento con 1 sola sesión, a diferencia de la mayor parte de métodos de plasma rico en plaquetas cuyo tratamiento se realiza en 3 sesiones.
6. Cirugía
Se reserva para casos graves, crónicos o con roturas importantes que no responden al tratamiento conservador.
¿Cómo se previenen las tendinopatías?
La prevención se basa en cuidar la salud del tendón y evitar sobrecargas innecesarias:
1. Gestión adecuada de la carga
- Aumentar la intensidad del ejercicio de forma progresiva.
- Alternar días de entrenamiento con días de descanso.
- Evitar cambios bruscos en el volumen de actividad.
2. Ejercicio regular
- Mantener una musculatura fuerte y flexible.
- Incluir ejercicios de fuerza específicos para tendones vulnerables (Aquiles, rotuliano, manguito rotador).
3. Técnica adecuada
- Revisar la técnica deportiva o laboral para reducir tensiones excesivas.
- Usar calzado adecuado y material adaptado a la actividad.
4. Hábitos saludables
- Mantener un peso adecuado.
- Seguir una dieta equilibrada rica en vitaminas y proteínas.
- Evitar el tabaco y el alcohol.
5. Atención temprana
- Consultar ante los primeros síntomas para evitar que el problema se cronifique.