“Hoy disponemos de soluciones cada vez más personalizadas para la presbicia, que nos permiten adaptarnos a las necesidades visuales y al estilo de vida de cada persona” – Dr. Miguel Ángel Serra, Oftalmólogo en Hospital Ascires
La presbicia, también conocida como vista cansada, es una alteración visual relacionada con el envejecimiento natural del ojo que dificulta enfocar correctamente los objetos cercanos. Se produce porque el cristalino, la lente natural del ojo, pierde progresivamente flexibilidad y capacidad de acomodación con el paso de los años.
Es una condición muy frecuente que suele comenzar a manifestarse a partir de los 40-45 años y progresa gradualmente hasta estabilizarse alrededor de los 60 años.
Aunque la presbicia no es una enfermedad ni puede prevenirse, sí puede corregirse eficazmente mediante diferentes tratamientos que permiten recuperar una visión nítida de cerca y mejorar la calidad de vida.
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Si tiene presbicia o cree que puede tener presbicia, en Ascires su caso será valorado de forma individualizada por nuestro equipo de especialistas en Oftalmología para ofrecerle un diagnóstico de máxima precisión y tratarle con los mejores resultados.
Se recomienda acudir a un especialista en Oftalmología cuando la visión cercana comience a dificultar las actividades habituales o cuando aparezcan síntomas que afecten a la calidad de vida.
Es aconsejable solicitar una valoración oftalmológica si presenta:
Además de confirmar el diagnóstico de presbicia, una revisión oftalmológica permite detectar otras patologías oculares que pueden aparecer con la edad, como cataratas, glaucoma o degeneración macular.
En el servicio de oftalmología del hospital Ascires de Valencia contamos con la última tecnología médica y equipo especializado para el diagnóstico preciso y el tratamiento de la presbicia.
Los síntomas suelen aparecer de forma progresiva y empeoran con el paso del tiempo.
Los signos más habituales son:
Estos síntomas pueden interferir en actividades cotidianas como leer, utilizar el teléfono móvil, trabajar con el ordenador o coser.
La presbicia forma parte del proceso natural de envejecimiento ocular y está relacionada con la pérdida progresiva de elasticidad del cristalino.
Algunos factores pueden favorecer una aparición más temprana o hacer más evidentes sus síntomas:
La presbicia afecta a prácticamente todas las personas en algún momento de su vida, independientemente de que hayan tenido o no problemas de visión previos.
El diagnóstico de la presbicia se realiza mediante una exploración oftalmológica completa.
Durante la consulta, el especialista evalúa:
Estas pruebas permiten determinar el grado de presbicia y establecer la opción de tratamiento más adecuada para cada paciente.
Actualmente existen diferentes alternativas para corregir la presbicia y mejorar la visión próxima.
Las gafas de lectura son la solución más habitual para compensar la pérdida de enfoque cercana. También pueden utilizarse lentes progresivas o multifocales cuando coexisten otros defectos refractivos.
Las lentes de contacto multifocales permiten corregir la visión de cerca y de lejos, ofreciendo una alternativa a las gafas en determinados pacientes.
La cirugía refractiva puede ser una opción para reducir la dependencia de gafas o lentes de contacto.
Existen diferentes técnicas quirúrgicas que se adaptan a las características de cada paciente, entre ellas:
La elección del tratamiento dependerá de la edad, las necesidades visuales, el estado ocular y las expectativas de cada persona.
La corrección adecuada de la presbicia permite:
La presbicia es una consecuencia natural del envejecimiento ocular y no puede prevenirse. Sin embargo, las revisiones oftalmológicas periódicas permiten diagnosticarla de forma precoz y valorar las opciones de corrección más adecuadas para cada paciente.
Además, estas revisiones ayudan a detectar otras enfermedades oculares relacionadas con la edad antes de que produzcan síntomas o afecten a la visión.
Un seguimiento oftalmológico adecuado contribuye a mantener una buena salud visual y a disfrutar de una mayor calidad de vida a lo largo de los años.
Revisado por el doctor Miguel Ángel Serra, especialista en Oftalmología