La lumbalgia, también conocida como dolor lumbar, es el dolor localizado en la parte baja de la espalda, entre el borde inferior de las costillas y los glúteos. Se trata de uno de los problemas de salud más frecuentes en la población general y una de las principales causas de consulta médica y de limitación funcional en adultos. La mayor parte de los casos suele esconder una discopatía o síndrome facetario lumbar.
La lumbalgia no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma que puede tener múltiples causas. En la mayoría de los casos, se trata de un trastorno mecánico benigno del disco o de la faceta (articulación entre vértebra y vértebra) que mejora con medidas conservadoras, aunque en un pequeño porcentaje puede estar relacionado con enfermedades más específicas que requieren un estudio más profundo.
Según su duración, la lumbalgia se clasifica en:
Aunque la mayoría de los episodios de lumbalgia mejoran en pocos días o semanas, se recomienda consultar con un especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología cuando:
Estas situaciones requieren una evaluación especializada para descartar causas graves.
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Cada caso es valorado de forma individualizada por nuestro equipo de especialistas en Cirugía Ortopédica y Traumatología para diagnosticar con la mayor precisión la lumbalgia y tratarla con los mejores resultados.
El síntoma principal de la lumbalgia es el dolor en la zona lumbar, que puede presentarse de diferentes formas:
En algunos casos, el dolor puede irradiarse hacia los glúteos o cara posterior de muslo, lo que le diferencia de la hernia discal que descendería más a pierna y pie y se podría .acompañar de hormigueo, pérdida de fuerza o alteraciones de la sensibilidad, puede indicar la afectación de una raíz nerviosa, como ocurre en la hernia discal.
En la mayoría de los casos, la lumbalgia se debe a causas mecánicas, que afectan a músculos, ligamentos, discos intervertebrales o articulaciones de la columna.
Entre las causas más frecuentes se incluyen:
Existen también factores de riesgo que aumentan la probabilidad de sufrir lumbalgia:
En un porcentaje menor, el dolor lumbar puede estar relacionado con enfermedades inflamatorias, infecciosas o tumorales.
El diagnóstico de la lumbalgia se basa principalmente en:
En la mayoría de los casos de lumbalgia aguda no es necesario realizar pruebas de imagen. Estas se reservan para situaciones concretas, como:
Las pruebas más habituales son la radiografía, la resonancia magnética o el TAC, según el caso. Ocasionalmente se solicitan análisis de sangre si se sospechan causas inflamatorias o infecciosas.
El tratamiento de la lumbalgia depende de la causa, la intensidad del dolor y su duración. En la mayoría de los casos es conservador.
Solo se consideran en casos concretos, por dolor crónico persistente que no responde al tratamiento conservador. Entre ellos destacamos los bloqueos facetarios y radiofrecuencia los cuales son procedimientos ambulatorios.
La cirugía es necesaria en una minoría de pacientes. La mayor parte de casos mejoran las medidas más conservadoras o tratamiento intervencionistas.
No siempre es posible prevenir la lumbalgia, pero algunas medidas ayudan a reducir el riesgo de padecerla:
Adoptar hábitos saludables y consultar de forma precoz ante los primeros síntomas contribuye a una mejor evolución y previene la cronificación del dolor.