El hipotiroidismo es un trastorno endocrino que se produce cuando la glándula tiroides no fabrica suficiente cantidad de hormonas tiroideas para cubrir las necesidades del organismo.
La tiroides es una pequeña glándula situada en la parte anterior del cuello que desempeña un papel fundamental en la regulación del metabolismo, la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca y el funcionamiento de numerosos órganos y tejidos.
Cuando los niveles de hormonas tiroideas disminuyen, los procesos metabólicos del cuerpo se ralentizan, lo que puede provocar síntomas que afectan al bienestar físico, emocional y cognitivo.
El hipotiroidismo puede aparecer a cualquier edad, aunque es más frecuente en mujeres y en personas mayores. En la mayoría de los casos se desarrolla de forma gradual, por lo que los síntomas pueden pasar desapercibidos durante meses o incluso años.
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Cada caso es valorado de forma individualizada por nuestro equipo de especialistas en Endocrinología para diagnosticar el hipotiroidismo con la mayor precisión y tratarla con los mejores resultados.
Los síntomas del hipotiroidismo suelen aparecer de forma progresiva y pueden variar según la gravedad de la enfermedad y la edad del paciente.
Los más frecuentes incluyen:
También pueden aparecer:
En las mujeres pueden observarse además:
La intensidad de los síntomas es muy variable y algunas personas pueden presentar formas leves con pocos signos clínicos.
Es recomendable acudir al especialista en Endocrinología cuando:
También es importante realizar una valoración especializada cuando los síntomas persisten o afectan significativamente a la calidad de vida.
El diagnóstico precoz permite iniciar el tratamiento adecuado y evitar complicaciones derivadas de la falta de hormonas tiroideas.
La causa más frecuente de hipotiroidismo en los países desarrollados es la tiroiditis de Hashimoto, una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca progresivamente la glándula tiroides.
Otras posibles causas incluyen:
Entre los principales factores de riesgo se encuentran:
El diagnóstico del hipotiroidismo se basa en la combinación de los síntomas clínicos y los resultados de pruebas analíticas.
Las pruebas más utilizadas son:
En algunos casos también puede realizarse:
La analítica permite confirmar el diagnóstico y determinar la gravedad de la alteración hormonal.
El tratamiento del hipotiroidismo tiene como objetivo restaurar niveles normales de hormonas tiroideas y aliviar los síntomas.
El tratamiento consiste habitualmente en la administración de levotiroxina, una hormona sintética que sustituye la función de la glándula tiroides.
La dosis se ajusta de forma individualizada según:
La especialidad de Endocrinología desempeña un papel fundamental en el diagnóstico y control del hipotiroidismo.
El seguimiento incluye:
Con un tratamiento adecuado, la mayoría de los pacientes pueden llevar una vida completamente normal.
No siempre es posible prevenir el hipotiroidismo, especialmente cuando está relacionado con enfermedades autoinmunes o factores genéticos.
Sin embargo, algunas medidas pueden favorecer una buena salud tiroidea:
La detección precoz de las alteraciones tiroideas permite actuar antes de que aparezcan complicaciones o síntomas importantes.