La hernia discal es una afección de la columna vertebral que se produce cuando el material interno de un disco intervertebral se desplaza fuera de su posición normal y puede comprimir estructuras nerviosas cercanas, como las raíces nerviosas o la médula espinal. Los discos intervertebrales actúan como amortiguadores entre las vértebras, permitiendo el movimiento y absorbiendo impactos.
Cada disco está formado por un núcleo pulposo, de consistencia gelatinosa, y un anillo fibroso que lo envuelve y le da resistencia. Cuando el anillo se debilita o se rompe, parte del núcleo puede salir al exterior, dando lugar a la hernia discal.
La hernia discal puede aparecer en cualquier nivel de la columna, aunque es más frecuente en la región lumbar, seguida de la región cervical. Su gravedad y repercusión clínica dependen de la localización, el tamaño de la hernia y el grado de compresión nerviosa que provoque.
Se recomienda acudir al especialista cuando:
Una valoración precoz permite establecer un diagnóstico adecuado y evitar complicaciones neurológicas.
Le atendemos para pedir cita llamando al 963 873 053
Cada caso es valorado de forma individualizada por nuestro equipo de especialistas en Cirugía Ortopédica y Traumatología para diagnosticar con la mayor precisión y tratarla con los mejores resultados.
Los síntomas de la hernia discal varían ampliamente según la zona afectada y la estructura nerviosa comprimida. Cuando se manifiesta clínicamente, los síntomas se suelen preceder de un dolor lumbar fijo que con el tiempo:
En casos graves, pueden aparecer alteraciones del control de esfínteres o debilidad marcada, lo que constituye una urgencia médica.
La hernia discal suele ser consecuencia de un proceso degenerativo progresivo del disco intervertebral, aunque también puede producirse de forma aguda.
Estos factores debilitan progresivamente el disco, facilitando la aparición de protrusiones o hernias.
El diagnóstico de la hernia discal se basa en una combinación de:
La resonancia magnética es la prueba de elección, ya que permite visualizar con gran precisión los discos intervertebrales y la posible compresión nerviosa. En algunos casos, se pueden realizar radiografías o tomografía computarizada para completar el estudio.
En la mayoría de los casos de dolor lumbar o cervical agudo, no es necesario realizar pruebas de imagen de forma inmediata, salvo que existan signos de alarma.
El tratamiento de la hernia discal depende de la intensidad de los síntomas y de la repercusión neurológica. En la mayoría de los pacientes es conservador.
La mayoría de las hernias discales evolucionan favorablemente con este enfoque.
La cirugía se reserva para un número reducido de pacientes:
El objetivo de la cirugía es descomprimir el nervio afectado y aliviar los síntomas.
Aunque no siempre es posible prevenir la hernia discal, existen medidas que ayudan a reducir el riesgo:
La prevención y el tratamiento precoz del dolor de espalda son claves para evitar la cronificación y mejorar la calidad de vida.