Glaucoma

¿Qué es el glaucoma?

El glaucoma es una de las principales causas de pérdida irreversible de visión en el mundo, pero un diagnóstico precoz y seguimiento adecuado permiten preservar la visión en la mayoría de los pacientes. También se denomina ceguera silenciosa porque en los estadios iniciales no provoca ningún síntoma y se suele diagnosticar en una exploración rutinaria»Dr. Miguel Ángel Serra, Oftalmólogo en Ascires.

El glaucoma es una enfermedad ocular que provoca un daño progresivo del nervio óptico, la estructura encargada de transmitir la información visual desde el ojo hasta el cerebro. Si no se diagnostica y trata a tiempo, puede causar una pérdida irreversible de visión e incluso llegar a producir ceguera.

En muchos casos, el glaucoma se asocia a un aumento de la presión intraocular, aunque también puede desarrollarse con valores normales de presión ocular. Su evolución suele ser lenta y silenciosa, por lo que numerosas personas desconocen que padecen la enfermedad hasta que aparecen alteraciones visuales avanzadas.

La detección precoz es fundamental, ya que el daño visual causado por el glaucoma no puede recuperarse, pero sí puede frenarse o ralentizarse mediante un tratamiento adecuado.

Oftalmología en Ascires

Le atendemos para pedir cita llamando al 963 87 30 50.

Si tiene glaucoma o cree que puede tener glaucoma, en Ascires su caso será valorado de forma individualizada por nuestro equipo de especialistas en Oftalmología para ofrecerle un diagnóstico de máxima precisión y tratarle con los mejores resultados. 

¿Cuándo consultar a un especialista?

Es recomendable acudir a un especialista en Oftalmología ante cualquier cambio en la visión o si existen factores de riesgo asociados al glaucoma.

Se recomienda solicitar una valoración oftalmológica si presenta:

  • Pérdida progresiva de visión periférica.
  • Visión borrosa o dificultad para enfocar.
  • Aparición de halos alrededor de las luces.
  • Dolor ocular o enrojecimiento persistente.
  • Dolores de cabeza asociados a molestias visuales.
  • Antecedentes familiares de glaucoma.
  • Hipertensión ocular diagnosticada previamente.
  • Miopía magna o alta graduación.
  • Diabetes u otras enfermedades que puedan afectar a la salud ocular.

Además, las personas mayores de 40 años deberían realizar revisiones oftalmológicas periódicas, incluso en ausencia de síntomas, ya que el glaucoma puede desarrollarse de forma silenciosa durante años.

La detección precoz es clave para preservar la visión y evitar daños irreversibles en el nervio óptico.

En el servicio de oftalmología del hospital Ascires de Valencia contamos con la última tecnología médica y equipo especializado para el diagnóstico precoz y preciso del glaucoma.

Síntomas del glaucoma

En sus fases iniciales, el glaucoma suele no producir síntomas. Por este motivo se conoce como el «ladrón silencioso de la visión».

A medida que la enfermedad progresa, pueden aparecer:

  • Pérdida gradual de la visión periférica.
  • Sensación de visión en túnel en fases avanzadas.
  • Disminución progresiva de la capacidad visual.
  • Dificultad para adaptarse a cambios de iluminación.
  • Visión borrosa ocasional.

En determinados tipos de glaucoma, especialmente en el glaucoma agudo de ángulo cerrado, pueden aparecer síntomas repentinos como:

  • Dolor ocular intenso.
  • Enrojecimiento del ojo.
  • Visión borrosa.
  • Aparición de halos alrededor de las luces.
  • Dolor de cabeza.
  • Náuseas y vómitos.

Ante estos síntomas es necesario acudir de forma urgente a un especialista en Oftalmología.

Causas y factores de riesgo del glaucoma

El glaucoma puede desarrollarse por diferentes causas, aunque el principal factor de riesgo es el aumento de la presión intraocular.

Existen personas con mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad:

  • Mayores de 40 años.
  • Personas con antecedentes familiares de glaucoma.
  • Pacientes con hipertensión ocular.
  • Personas con miopía magna o alta graduación.
  • Pacientes con diabetes u otras enfermedades vasculares.
  • Personas que utilizan tratamientos prolongados con corticoides.

Dado que puede no presentar síntomas durante años, las revisiones oftalmológicas periódicas son esenciales para detectar la enfermedad en fases tempranas.

Diagnóstico del glaucoma

El diagnóstico del glaucoma requiere una evaluación oftalmológica completa.

Entre las pruebas más habituales se encuentran:

  • Medición de la presión intraocular (tonometría).
  • Exploración del nervio óptico.
  • Estudio del campo visual.
  • Tomografía de coherencia óptica (OCT).
  • Evaluación del espesor corneal.
  • Gonioscopia para valorar el ángulo de drenaje ocular.

Estas pruebas permiten detectar alteraciones incluso antes de que el paciente perciba síntomas visuales, favoreciendo un tratamiento precoz y una mejor conservación de la visión.

El objetivo del tratamiento es reducir la presión intraocular y evitar la progresión del daño sobre el nervio óptico.

Tratamiento del glaucoma

Dependiendo del tipo de glaucoma y de las características de cada paciente, el tratamiento puede incluir:

Tratamiento farmacológico

Los colirios hipotensores son la primera línea terapéutica en muchos casos. Su función es disminuir la producción de humor acuoso o facilitar su drenaje para reducir la presión intraocular.

Tratamiento con láser

Algunos tipos de glaucoma pueden beneficiarse de procedimientos láser que mejoran la salida del líquido intraocular o ayudan a controlar la presión ocular.

Cirugía del glaucoma

Cuando el tratamiento médico o láser no consigue controlar adecuadamente la enfermedad, puede ser necesaria la cirugía. Existen diferentes técnicas quirúrgicas, desde procedimientos mínimamente invasivos hasta cirugías filtrantes más complejas, orientadas a preservar la visión a largo plazo.

El seguimiento periódico por parte del oftalmólogo es imprescindible para controlar la evolución de la enfermedad y adaptar el tratamiento cuando sea necesario.

Prevención y detección precoz

Aunque no siempre es posible prevenir el glaucoma, sí es posible detectar la enfermedad de forma temprana mediante revisiones oftalmológicas periódicas.

Las personas con factores de riesgo, antecedentes familiares o mayores de 40 años deberían someterse a controles regulares, incluso en ausencia de síntomas.

Un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado son las herramientas más eficaces para proteger la visión y mantener la calidad de vida.


Revisado por el doctor Miguel Ángel Serra, especialista en Oftalmología