La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una enfermedad respiratoria crónica que se caracteriza por una limitación persistente del flujo de aire en las vías respiratorias. Esta obstrucción dificulta la entrada y salida del aire de los pulmones y suele progresar de forma gradual con el paso del tiempo.
La EPOC engloba principalmente dos procesos que suelen coexistir en diferente grado:
Se trata de una enfermedad frecuente que afecta principalmente a personas mayores de 40 años y está estrechamente relacionada con la exposición al humo del tabaco. Aunque la EPOC no tiene cura, un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado permiten controlar los síntomas, ralentizar su progresión y mejorar la calidad de vida del paciente.
“Esta enfermedad está ampliamente estudiada, podemos diagnosticarla de forma muy precisa dada la tecnología que tenemos, tanto en imágenes y pruebas de función respiratoria, tras el diagnostico la clave es el seguimiento de las medidas farmacológicas y no farmacológicas para el éxito en la mejoría de síntomas” – Dra. Jessica Lozada, neumóloga en Hospital Ascires
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Si tiene o cree que puede tener Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), en Ascires su caso será valorado de forma rápida e individualizada por nuestro equipo de especialistas en Neumología, para ofrecerle un diagnóstico de máxima precisión y tratarle con los mejores resultados.
Los síntomas de la EPOC suelen desarrollarse lentamente y pueden pasar desapercibidos durante años. Con frecuencia, los pacientes atribuyen las primeras manifestaciones al envejecimiento o a la falta de forma física.
Los síntomas más habituales son:
A medida que la enfermedad avanza, los síntomas pueden intensificarse y aparecer incluso en reposo.
Los pacientes también pueden presentar exacerbaciones o agudizaciones, episodios en los que los síntomas empeoran de forma brusca, generalmente debido a infecciones respiratorias o exposición a contaminantes.
En fases más avanzadas pueden aparecer:
Se recomienda consultar con un especialista en Neumología cuando:
También es importante acudir al médico si se observa un empeoramiento brusco de los síntomas, aumento de la producción de flemas o cambios en su coloración.
La detección precoz es fundamental, ya que permite iniciar medidas terapéuticas antes de que el daño pulmonar sea más importante.
La principal causa de la EPOC es la exposición prolongada al humo del tabaco, responsable de la mayoría de los casos.
Sin embargo, también pueden influir otros factores:
Entre los factores de riesgo destacan:
Abandonar el tabaco es la medida más eficaz para reducir el riesgo de progresión de la enfermedad.
El diagnóstico de la EPOC se basa en la valoración clínica y en la realización de pruebas respiratorias específicas.
El estudio suele incluir:
La prueba fundamental para confirmar el diagnóstico es la espirometría, que permite medir la capacidad pulmonar y determinar el grado de obstrucción de las vías respiratorias.
Además, pueden solicitarse otras pruebas complementarias:
Estas exploraciones ayudan a valorar la gravedad de la enfermedad y a descartar otras patologías respiratorias.
El tratamiento de la EPOC tiene como objetivo aliviar los síntomas, prevenir las agudizaciones, mejorar la función pulmonar y mantener la mejor calidad de vida posible.
Dejar de fumar es la medida más importante para frenar la progresión de la enfermedad.
Dependiendo de la gravedad de la enfermedad, pueden utilizarse:
Los programas de rehabilitación ayudan a mejorar la capacidad física, disminuir la sensación de falta de aire y aumentar la autonomía del paciente.
Algunos pacientes con insuficiencia respiratoria avanzada pueden necesitar oxígeno domiciliario durante periodos prolongados.
Las agudizaciones requieren una valoración médica rápida para evitar complicaciones y pueden precisar antibióticos, corticoides u otras medidas terapéuticas.
El seguimiento periódico por parte de especialistas en Neumología permite adaptar el tratamiento, para evitar la progresión y mejorar el control de síntomas así mejorar la evolución de cada paciente.
La prevención de la EPOC se basa principalmente en reducir la exposición a los factores que dañan los pulmones.
Las principales recomendaciones son:
Asimismo, acudir al médico ante síntomas respiratorios persistentes permite detectar la enfermedad en fases iniciales y mejorar su pronóstico.