Asma

¿Qué es el asma?

El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias que provoca el estrechamiento de los bronquios y dificulta el paso del aire hacia los pulmones. Como consecuencia, aparecen episodios recurrentes de dificultad respiratoria, tos, sensación de opresión en el pecho y sibilancias (pitidos al respirar).

La inflamación de los bronquios hace que estos sean especialmente sensibles frente a determinados estímulos, como los alérgenos, las infecciones respiratorias, el ejercicio físico o los cambios de temperatura. Cuando se produce la exposición a alguno de estos factores, las vías respiratorias reaccionan de forma exagerada y se estrechan temporalmente.

El asma puede aparecer a cualquier edad, aunque es frecuente que se diagnostique durante la infancia o la juventud. Se trata de una enfermedad crónica que no tiene cura definitiva, pero que puede controlarse eficazmente mediante un tratamiento adecuado y un seguimiento especializado.

«Esta es una enfermedad crónica respiratoria ampliamente conocida, tenemos las herramientas de diagnóstico y seguimiento para un control estrecho, y así mejorar la vida de quienes la padecen” – Dra. Jessica Lozada, neumóloga en Hospital Ascires.

Neumología en Valencia Hospital Ascires

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Si tiene o cree que puede tener asma, en Ascires su caso será valorado de forma rápida e individualizada por nuestro equipo de especialistas en Neumología para ofrecerle todas las pruebas necesarias, con un diagnóstico rápido y de máxima precisión para tratarle con los mejores resultados. 

Síntomas del asma

Los síntomas del asma pueden variar entre pacientes y fluctuar a lo largo del tiempo. Algunas personas presentan molestias ocasionales, mientras que otras tienen síntomas más frecuentes o persistentes.

Los síntomas más habituales son:

  • Dificultad para respirar o sensación de falta de aire.
  • Tos persistente, especialmente por la noche o al despertarse.
  • Silbidos o pitidos al respirar (sibilancias).
  • Sensación de presión o dolor en el pecho.
  • Fatiga o limitación para realizar esfuerzos físicos.

Los síntomas pueden empeorar en determinadas situaciones, como:

  • Durante el ejercicio físico.
  • Tras una infección respiratoria.
  • En épocas de alergia.
  • Ante cambios bruscos de temperatura.
  • Tras la exposición al humo del tabaco, contaminación o sustancias irritantes.

En algunos pacientes pueden producirse crisis asmáticas, episodios de empeoramiento agudo que requieren atención médica inmediata.

¿Cuándo consultar al especialista de neumología?

Se recomienda consultar con un especialista en Neumología cuando:

  • Existen episodios repetidos de dificultad respiratoria.
  • Se presentan sibilancias o tos persistente.
  • Los síntomas alteran el sueño o las actividades cotidianas.
  • Existe falta de aire relacionada con el ejercicio físico.
  • Se producen crisis respiratorias recurrentes.
  • El tratamiento habitual no controla adecuadamente los síntomas.

Asimismo, debe buscarse atención médica urgente si aparecen:

  • Dificultad respiratoria intensa.
  • Incapacidad para hablar con normalidad por falta de aire.
  • Empeoramiento rápido de los síntomas.
  • Coloración azulada de labios o uñas.

La evaluación precoz por parte del neumólogo permite confirmar el diagnóstico, determinar la gravedad de la enfermedad y establecer el tratamiento más adecuado.

Causas y factores de riesgo

La causa exacta del asma no se conoce completamente. Se considera una enfermedad multifactorial en la que intervienen factores genéticos y ambientales.

Entre los principales factores de riesgo se encuentran:

  • Antecedentes familiares de asma.
  • Historia personal de alergias, rinitis alérgica o dermatitis atópica.
  • Exposición al humo del tabaco.
  • Contaminación atmosférica.
  • Infecciones respiratorias repetidas durante la infancia.
  • Exposición a pólenes, ácaros, mohos o epitelios de animales.
  • Obesidad.

Existen además diversos factores que pueden desencadenar o agravar los síntomas:

  • Alérgenos ambientales.
  • Ejercicio físico.
  • Aire frío.
  • Estrés emocional.
  • Infecciones virales respiratorias.
  • Determinados medicamentos.

La identificación de estos desencadenantes es fundamental para el control de la enfermedad.

¿Cómo se diagnostica el asma?

El diagnóstico del asma se basa en la combinación de los síntomas clínicos y las pruebas que evalúan la función pulmonar.

El estudio diagnóstico suele incluir:

  • Historia clínica detallada.
  • Exploración física.
  • Evaluación de antecedentes personales y familiares.

La prueba más importante es la espirometría, una exploración sencilla que permite medir la capacidad pulmonar y detectar la existencia de obstrucción bronquial.

Además, pueden realizarse:

  • Prueba broncodilatadora.
  • Estudios de alergia.
  • Medición de marcadores inflamatorios respiratorios.
  • Pruebas de imagen cuando sea necesario descartar otras enfermedades.

El diagnóstico preciso es esencial para adaptar el tratamiento a las características de cada paciente.

¿Cómo se trata el asma?

El objetivo del tratamiento es controlar la inflamación de las vías respiratorias, prevenir las crisis y permitir que el paciente mantenga una vida activa y normal.

Tratamiento de mantenimiento

Está dirigido a controlar la enfermedad a largo plazo y suele incluir:

  • Corticoides inhalados.
  • Broncodilatadores de larga duración.
  • Otros tratamientos específicos según el tipo y gravedad del asma.

Tratamiento de rescate

Se utiliza para aliviar rápidamente los síntomas cuando aparece una crisis o un empeoramiento repentino.

Medidas complementarias

  • Identificación y control de factores desencadenantes.
  • Abandono del hábito tabáquico.
  • Control de enfermedades asociadas, como alergias o sinusitis.
  • Práctica de actividad física adaptada.
  • Educación sanitaria sobre el uso correcto de los inhaladores.

El seguimiento periódico por parte del especialista en Neumología permite evaluar el grado de control de la enfermedad y ajustar el tratamiento cuando sea necesario.

¿Cómo se previene? el asma

Aunque no siempre es posible prevenir el desarrollo del asma, existen medidas que ayudan a reducir la frecuencia e intensidad de los síntomas:

  • Evitar el tabaquismo activo y pasivo.
  • Reducir la exposición a alérgenos conocidos.
  • Mantener una adecuada ventilación de los espacios cerrados.
  • Practicar ejercicio físico de forma regular.
  • Mantener un peso saludable.
  • Cumplir correctamente el tratamiento prescrito.
  • Acudir a las revisiones periódicas recomendadas por el especialista.

Asimismo, la vacunación frente a determinadas infecciones respiratorias puede contribuir a disminuir el riesgo de exacerbaciones en algunos pacientes.